martes, 26 de junio de 2012
YA ME DIRÁS
Ya me dirás de qué me sirve
haber llegado aquí después de todo
lo que implica una constante espera
si luego, lo vivido es como el humo
que se disuelve en la profunda nada.
Ni que decirte tiene saber que consumimos
los residuos que el tiempo va quemando
en cada inútil gesto repetido,
en cada continuo movimiento leve,
en la ceniza expiran nuestras manos.
Haber llegado aquí para sentirte
extraño con la misma luz de entonces,
cuando entonces, te parecía un mundo
todo lo que entrañaba el horizonte.
Hallar la recompensa en lo sufrido,
en cada esfuerzo la dicha postergada,
en cada amanecer una promesa incierta.
Y llegar hasta aquí, agotados los sueños.
Ya me dirás de que me sirve ahora.
miércoles, 11 de abril de 2012
OLIVEIRO GIRONDO - a las chicas de flores
Las chicas de flores tienen los ojos dulces como almendras azucaradas
de la confitería del molino.
Y usan moños de seda que les liban las nalgas en un aleteo de Mariposas.
Las chicas de flores se pasean tomadas de los brazos,para trnsmitirse sus
extremecimientos,y si alguien las mira en las pupilas aprietan las piernas
de miedo de que el sexo se les caiga en la vereda.
Al atardecer todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro
de los balcones,para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas.
Y de noChe,a remolque de sus mamas {mpavesadas como fragatas- van a
pasear por la plaza para que los hombres les eyaculen palabras al oído.
Y sus pezones fosforescentes se enciendan y Se apaguen como luciérnagas.
Las chicas de flores viven en la angustia de que las nalgas se les pudran
como manzanas que se han dejado pasar.
Y el deseo de los hombres les sofoca tanto que a veces quisieran
desembarazarse de el como un corsé.
Ya que no tienen el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos
y arrojárselo a todos los que pasan la vereda.
de la confitería del molino.
Y usan moños de seda que les liban las nalgas en un aleteo de Mariposas.
Las chicas de flores se pasean tomadas de los brazos,para trnsmitirse sus
extremecimientos,y si alguien las mira en las pupilas aprietan las piernas
de miedo de que el sexo se les caiga en la vereda.
Al atardecer todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro
de los balcones,para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas.
Y de noChe,a remolque de sus mamas {mpavesadas como fragatas- van a
pasear por la plaza para que los hombres les eyaculen palabras al oído.
Y sus pezones fosforescentes se enciendan y Se apaguen como luciérnagas.
Las chicas de flores viven en la angustia de que las nalgas se les pudran
como manzanas que se han dejado pasar.
Y el deseo de los hombres les sofoca tanto que a veces quisieran
desembarazarse de el como un corsé.
Ya que no tienen el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos
y arrojárselo a todos los que pasan la vereda.
ORIENTE Txiki Medina
TÍTULO: La Oración
TAMAÑO: 100 x 70 cmts.
TECNICA: Papeles teñidos de acuarela y óleo encolados sobre tabla 2006
TAMAÑO: 100 x 70 cmts.
TECNICA: Papeles teñidos de acuarela y óleo encolados sobre tabla 2006
HUSNU SENLENDIRICI (Istambul)
El mejor clarinetista acústico que nos llega de Estambul. Ritmos árabes y fusión que transmite emociones
domingo, 1 de abril de 2012
ELENA MEDEL (del poemario - TARA)
EN TIEMPO DE DESOLACIÓN
San Ignacio de Loyola
No haré mudanza. Debe ser un error: yo nunca me
equivoco. Lo repito en voz alta, mi voz arremetiendo
contra las habitaciones. Tampoco
la escaramuza vive en los libros que si lloro
crecerán con fortaleza, botón de sol, espalda a lo nocturno.
Propina vertical, mi vida pequeñita en un reinado:
junto a las farolas, en las papeleras, tras los semáforos de
todas las ciudades,
hay mujeres bilingues, sólo ante los desconocidos, mujeres
con el pecho vacío que lloran en las fiestas,
porque quieren.
martes, 6 de marzo de 2012
Historia Ancestral
Esta ha sido la historia de tu vida:
un sin saber a dónde, un continuo extravío,
un entramado inmenso, una insatisfacción
refugiada a la sombra de tus lamentaciones.
En esa encrucijada que te dejaron como herencia.
El mero acontecer de unos ancestros
aferrados al aire que respiras.
A la contemplación de aquel paraje desolado,
interminable, capaz de quitarle las ganas a cualquiera
y que en lo más íntimo
ha marcado el legado de tus días.
Un sin saber por qué a pesar de todo
te ocurren estas cosas:
éstas inclinaciones marginales éste
no despertar a la conciencia
-clavado como estás- en esa espera inútil.
Esta es la historia de tu sangre recibida:
aquella que no podrá satisfacer
la soledad perpetua en la que habitas.
Txiki Medina
un sin saber a dónde, un continuo extravío,
un entramado inmenso, una insatisfacción
refugiada a la sombra de tus lamentaciones.
En esa encrucijada que te dejaron como herencia.
El mero acontecer de unos ancestros
aferrados al aire que respiras.
A la contemplación de aquel paraje desolado,
interminable, capaz de quitarle las ganas a cualquiera
y que en lo más íntimo
ha marcado el legado de tus días.
Un sin saber por qué a pesar de todo
te ocurren estas cosas:
éstas inclinaciones marginales éste
no despertar a la conciencia
-clavado como estás- en esa espera inútil.
Esta es la historia de tu sangre recibida:
aquella que no podrá satisfacer
la soledad perpetua en la que habitas.
Txiki Medina
domingo, 4 de marzo de 2012
RUA DOS DOURADORES (Adrián Gonzalez da Costa)
Una persona amable me ha invitado
en un bar conocido a la cerveza
más triste de mi vida, pura lágrima.
Joven, casado en breve, con oficio
prometedor y con salud de hierro,
hacía planes para meses próximos,
hablaba sobre el hijo que tendría,
sobre la casa que iban a comprar.
En la forma de hablar podía verse
que se creía dueño del futuro
-al menos, de su parte de futuro-
y por creerlo solo, ya era así.
al otro lado de la mesa, yo
le escuchaba , callando, desde lejos.
O mejor, le escuchaba imaginando
qué pasaría con su vida toda
-con su hijo, su casa su mujer-
si de pronto estallara algún desastre.
Quiera el Señor la dicha concederme
de ver mis manos siempre como hoy:
sin nada que llevar de un lado al otro.
Con esa forma de entender la vida.
en un bar conocido a la cerveza
más triste de mi vida, pura lágrima.
Joven, casado en breve, con oficio
prometedor y con salud de hierro,
hacía planes para meses próximos,
hablaba sobre el hijo que tendría,
sobre la casa que iban a comprar.
En la forma de hablar podía verse
que se creía dueño del futuro
-al menos, de su parte de futuro-
y por creerlo solo, ya era así.
al otro lado de la mesa, yo
le escuchaba , callando, desde lejos.
O mejor, le escuchaba imaginando
qué pasaría con su vida toda
-con su hijo, su casa su mujer-
si de pronto estallara algún desastre.
Quiera el Señor la dicha concederme
de ver mis manos siempre como hoy:
sin nada que llevar de un lado al otro.
Con esa forma de entender la vida.
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