TÍTULO: La Oración
TAMAÑO: 100 x 70 cmts.
TECNICA: Papeles teñidos de acuarela y óleo encolados sobre tabla 2006
miércoles, 11 de abril de 2012
HUSNU SENLENDIRICI (Istambul)
El mejor clarinetista acústico que nos llega de Estambul. Ritmos árabes y fusión que transmite emociones
domingo, 1 de abril de 2012
ELENA MEDEL (del poemario - TARA)
EN TIEMPO DE DESOLACIÓN
San Ignacio de Loyola
No haré mudanza. Debe ser un error: yo nunca me
equivoco. Lo repito en voz alta, mi voz arremetiendo
contra las habitaciones. Tampoco
la escaramuza vive en los libros que si lloro
crecerán con fortaleza, botón de sol, espalda a lo nocturno.
Propina vertical, mi vida pequeñita en un reinado:
junto a las farolas, en las papeleras, tras los semáforos de
todas las ciudades,
hay mujeres bilingues, sólo ante los desconocidos, mujeres
con el pecho vacío que lloran en las fiestas,
porque quieren.
martes, 6 de marzo de 2012
Historia Ancestral
Esta ha sido la historia de tu vida:
un sin saber a dónde, un continuo extravío,
un entramado inmenso, una insatisfacción
refugiada a la sombra de tus lamentaciones.
En esa encrucijada que te dejaron como herencia.
El mero acontecer de unos ancestros
aferrados al aire que respiras.
A la contemplación de aquel paraje desolado,
interminable, capaz de quitarle las ganas a cualquiera
y que en lo más íntimo
ha marcado el legado de tus días.
Un sin saber por qué a pesar de todo
te ocurren estas cosas:
éstas inclinaciones marginales éste
no despertar a la conciencia
-clavado como estás- en esa espera inútil.
Esta es la historia de tu sangre recibida:
aquella que no podrá satisfacer
la soledad perpetua en la que habitas.
Txiki Medina
un sin saber a dónde, un continuo extravío,
un entramado inmenso, una insatisfacción
refugiada a la sombra de tus lamentaciones.
En esa encrucijada que te dejaron como herencia.
El mero acontecer de unos ancestros
aferrados al aire que respiras.
A la contemplación de aquel paraje desolado,
interminable, capaz de quitarle las ganas a cualquiera
y que en lo más íntimo
ha marcado el legado de tus días.
Un sin saber por qué a pesar de todo
te ocurren estas cosas:
éstas inclinaciones marginales éste
no despertar a la conciencia
-clavado como estás- en esa espera inútil.
Esta es la historia de tu sangre recibida:
aquella que no podrá satisfacer
la soledad perpetua en la que habitas.
Txiki Medina
domingo, 4 de marzo de 2012
RUA DOS DOURADORES (Adrián Gonzalez da Costa)
Una persona amable me ha invitado
en un bar conocido a la cerveza
más triste de mi vida, pura lágrima.
Joven, casado en breve, con oficio
prometedor y con salud de hierro,
hacía planes para meses próximos,
hablaba sobre el hijo que tendría,
sobre la casa que iban a comprar.
En la forma de hablar podía verse
que se creía dueño del futuro
-al menos, de su parte de futuro-
y por creerlo solo, ya era así.
al otro lado de la mesa, yo
le escuchaba , callando, desde lejos.
O mejor, le escuchaba imaginando
qué pasaría con su vida toda
-con su hijo, su casa su mujer-
si de pronto estallara algún desastre.
Quiera el Señor la dicha concederme
de ver mis manos siempre como hoy:
sin nada que llevar de un lado al otro.
Con esa forma de entender la vida.
en un bar conocido a la cerveza
más triste de mi vida, pura lágrima.
Joven, casado en breve, con oficio
prometedor y con salud de hierro,
hacía planes para meses próximos,
hablaba sobre el hijo que tendría,
sobre la casa que iban a comprar.
En la forma de hablar podía verse
que se creía dueño del futuro
-al menos, de su parte de futuro-
y por creerlo solo, ya era así.
al otro lado de la mesa, yo
le escuchaba , callando, desde lejos.
O mejor, le escuchaba imaginando
qué pasaría con su vida toda
-con su hijo, su casa su mujer-
si de pronto estallara algún desastre.
Quiera el Señor la dicha concederme
de ver mis manos siempre como hoy:
sin nada que llevar de un lado al otro.
Con esa forma de entender la vida.
jueves, 1 de marzo de 2012
EMBOSCADA
Compulsivamente
rechazaba elementos de disuasión.
Administraba temores
en diáfanos atardeceres.
El tiempo para el era un arma de dos filos.
En la complicidad de la noche
su obsesión le conducía
a descubrir la locura
de su propio devenir.
Estratégicamente colocado
aguardaba el resultado.
Su corazón iba hilvanando
presagios de deseo y de tormenta.
Cumplida la derrota
el regreso se hacía mas incierto.
Desde su castillo de juguete
acumulaba estrategias,
afilando sus armas y poemas
en otra batalla perdida como todas.
Txiki Medina
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